¿Cómo hacer que los alumnos aprendan la cultura elaborada implicándose activamente?¿Cómo vincular un aprendizaje significativo con lo que la escuela propone enseñar?.La respuesta implica la cuestión de la enseñanza como un proceso basado en la comunicación.
Cuando el docente se propone desarrollar una cierta tarea educativa, debe comprender la compleja red de influencias y mensajes que van a potenciar, inhibir o impedir la realización de los objetivos propuestos. Comprender la vida en el aula es un requisito previo para evitar que la intervención docente esté plagada de arbitrariedades o de exceso de voluntarismo.
La enseñanza es una actividad práctica, que se propone gobernar o dar forma a las experiencias educativas, para orientar, en un sentido determinado, las influencias que se ejercen sobre los alumnos. Es evidente que el modo en que se concibe y explica la vida del aula, se deriva una forma de actuar o de organizar las tareas de enseñanza. Pero, ¿cómo pensar y organizar la actividad de enseñanza, vista la complejidad del proceso de aprendizaje y comunicación que se establece en la escuela?. Una conclusión que alguien podría sugerir es que, dada la complejidad de los procesos de comunicación y aprendizaje lo mejor que se puede hacer es basar la enseñanza en “lo que sucede en el aula”. Pues bien, no pensemos que la improvisación o la inspiración del momento sean la solución del problema. Quizás haya que decidir con que ideas o instrumentos sea posible estimular el aprendizaje y entender, manejar y enriquecer esta complejidad. Por otro lado, alguien podría decir que no es posible abarcar y comprender la totalidad de los mensajes que circulan en la clase y que , por lo tanto, lo que hay que hacer para favorecer el aprendizaje , es dictar clase y desarrollar un programa. Sin embargo, con ésta visión no hacemos mas que desconocer que, además de la comunicación “oficial” y explícita, existe un mundo de cuestiones, problemas e inquietudes que funcionan paralelamente a lo que la escuela suele proponer.
Si el mensaje se produce en la comunicación, y hay diversos niveles de comunicación y aprendizaje, lo que el docente intentará es no centrar su trabajo en uno solo de ésos niveles. En la enseñanza tradicional, existen dos sistemas de comunicación y de mensajes que no se tocan; son como una doble vía: una oficial y una paralela o extraoficial. La primera le sirve a los alumnos para sobrevivir a los exámenes, pruebas y docentes; la segunda es esencial para participar en los grupos, en las relaciones afectivas, en la vida en general. El docente intentará aprender no solo a comunicar (enseñar su materia, presentar contenidos a sus alumnos), sino también a metacomunicar (poder analizar la comunicación, comunicarse sobre la comunicación). Se trata de dos niveles que deben ser analizados en forma permanente, porque sin comunicación sobre la comunicación (metacomunicación) , la comunicación se empobrece. Si bien siempre existirán mensajes que no puedan ser controlados, el docente debe intentar acortar el abismo que a veces existe entre los mensajes oficiales y las necesidades de la vida social en la escuela. “Parar la pelota”, traer ciertas cuestiones a la luz, poner en claro, trabajar lo implícito, ver lo que nos pasa cuando estamos enseñando o aprendiendo, son distintas maneras de nombrar ése movimiento que va de la comunicación a la metacomunicación, del “aprender sobre cosas”, al “aprender a aprender”.
Biblioteca Didáctica. Competencias pedagógicas para el docente del siglo XXI.
Tomo 2. La tarea docente. Edit. Larousse-pp133-134
PRESENTA: Prof. Rodolfo Flores Castillejos
UNIVER-Pedagogía.
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